Empezar porque sí...
... Y acabar no sé cuando.
Con esas palabras comienza Enrique Bunbury Deshacer el mundo del cuarto y último disco de estudio de Héroes del Silencio, titulado Avalancha (que se iba a llamar Babel), y que francamente no estoy seguro que significa esa canción y que como muchas canciones de HdS todo mundo las interpreta de a como se les dé la gana.
Pero este no es un post de Héroes del Silencio, es una pequeña explicación de porqué escribo este blog, porque sí. Llevaba tiempo pensando hacerlo pero no sabía de qué escribir, hasta que finalmente la respuesta se me reveló en un sueño de una noche de borrachera, o como le llamábamos en tiempos más faustos, una noche de entre jueves y domingo (hoy se le podría llamar pedir tiempo prestado al día siguiente); esa respuesta eran esas cosas de las que ya había escrito antes, historia, lugares, libros, política, música, deportes y anécdotas; simple, la verdad.
No les voy a decir que escribir se me da y que mi prosa rivaliza con la de García Márquez (aunque el hippie de la masión en Suiza si me la pela en todo) o que de estas líneas saldrá otra Odisea (pero tal vez les cuente de mis ideas sobre novelas y mundos de fantasía), pero si logro sacarles una risilla o un anuma!, habré logrado mi cometido, que es ese que dijo Robbie Williams, el de permitirme entretenerlos.
Finalmente, ¿porqué De vaqueros o romanos?, porque esa era la formula del exito en aquella era dorada del cine italiano de los spaghetti westerns y los pepla y porque francamente son de mis películas favoritas, más las de romanos, desde luego. Si gustan, pueden verlo como un voto de confianza sobre el éxito de este blog.
Es entonces que enclavado en medio de la nada, al calor de unas cervezas y siendo fustigado por los inclementes mosquitos (la vela de citronela sirvió para lo que se le unta al queso) comenzamos este proyecto, que acabará no sé cuando.



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